Dr. Francisco Javier Rivera Pacheco
Médico General
Maestría en Seguridad, Control y Prevención de Riesgos
Diplomado en urgencias y traumatología
Las enfermedades cronicodegenerativas, siguen siendo las principales causas de morbimortalidad en el país, esto podemos atribuirlo a la baja cultura de prevención con la que se cuenta en México, así como la baja calidad en alimentación y ejercicio. Ante una contingencia como la provocada por SARS Cov2 COVID19, los grupos con mayor afectación son los de la población con enfermedades crónicas (Diabetes, Hipertensión, Obesidad), esto generó que este grupo de riesgo se mantuviese en resguardo domiciliario por medidas de prevención de contagio y complicación en la mayoría de las instituciones, disminuyendo en la industria la capacidad de producción con la que se cuenta, y tal vez, por la incidencia de edad en estas patologías, al personal con más capacitación y experiencia, generando defectos en la calidad.
La emergencia a nivel mundial de epidemias de obesidad, diabetes mellitus, hipertensión arterial y dislipidemia, entre otras enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición, nos obliga a los prevencionistas a buscar mejores controles para nuestra población, y evitar complicaciones propias de estas enfermedades.
Existen 3 puntos a trabajar para una cultura de un bienestar en salud, el cual debe ser tomado en cuenta desde la ALTA GERENCIA hasta el trabajador con el puesto más bajo en nuestro entorno y son los siguientes:
ALIMENTACION Y ACTIVACION FISICA
La alimentación en la evolución humana ha presentado una transición a lo largo de la historia que va desde la obtención de fuentes de energía y proteínas de frutas, verduras, nueces y raíces en los primeros seres humanos hasta llegar a nuestros días, donde las principales modificaciones en la dieta son la mayor ingesta de energía a partir de grasas saturadas, ácidos grasos y ácidos grasos omega-6, lo que ha llevado, sin lugar a dudas, a la discordancia evolutiva; es decir, se ha modificado la dieta sin que ocurran cambios paralelos de la estructura genética.
“Comer es una necesidad biológica ineludible; de ello depende la conservación de la vida. Sin embargo, para el ser humano es mucho más que eso: es estímulo placentero para los sentidos; medio de expresión estética; instrumento eficaz de comunicación y vinculación social; elemento central de ritos, celebraciones festivas y ceremonias luctuosas; instrumento para mantener y fortalecer el sentido de identidad y, en fin, forma predilecta para expresar las peculiaridades de cada cultura.” (Bourges H, 2004)
Sin embargo, otros elementos pueden interferir con dichos mecanismos; uno es el apetito o el antojo, que es el deseo de comer un alimento o preparación específicos. Mediante interacciones complejas influyen también otros muchos factores; como conocimientos y prejuicios, gustos y preferencias, recuerdos y estados de ánimo, actitudes y temores, valores y tradiciones, hábitos y costumbres, caprichos y modas. Por supuesto, no son menos importantes los muy diversos factores históricos, geográficos, psicológicos, antropológicos, sociológicos, comerciales, económicos, culturales e incluso religiosos que determinan la disponibilidad local de alimentos, el acceso de la población a ellos y los recursos culinarios para prepararlos (conocimientos, infraestructura material y de conservación). Debido a la complejidad y la variedad de los factores mencionados, la alimentación humana es especialmente susceptible a sufrir distorsiones en cantidades y calidades.
La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es una mala alimentación que se ha producido un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos (que son ricos en grasa, sal y azúcares, pero pobres en vitaminas, minerales y otros micronutrientes), y un descenso en la actividad física (como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización) y una asociación con diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, apoplejía y enfermedad de la vesícula biliar, algunas formas de cáncer, osteoartritis y problemas psicosociales.
Tomando como referencia la cultura, se deberá reforzar medidas de conocimiento para el personal, basado en los ejes esenciales de una sana alimentación, pláticas sobre el plato del buen comer, jarra del buen beber y determinar un estudio de gasto calórico por puesto de trabajo, para así, poder determinar el consumo energético que puede ser otorgado en comedor, más la tarea no es solo dentro del área laboral, si no, trasladarlo a la casa de cada uno de los colaboradores, donde se pueda dar una asesoría previa con nutrición y buscar las diferentes opciones de alimentos a consumir basado en lo previamente escrito.
Es necesario llevar una vida activa ya que favorece al control de glucosa, presión arterial, y ayuda en la mejoría de la salud en general, aportando grandemente en compañía de la dieta en el control de peso, esta actividad física debe ser parte de una forma de vida de acuerdo a nuestras circunstancias y capacidades, es importante incluir actividades corporales en forma de descanso y recreación, (bailar, caminata activa)
Manual de cuidados para paciente del IMSS

DESCANSO Y RECUPERACIÓN.
Es importante contar con un correcto descanso en todas las personas, pero en personal con enfermedades crónico degenerativas, llega a generar un factor de descontrol importante, esto mediado por el ciclo circadiano.
Todos los organismos están sometidos a exposiciones cíclicas de la luz, la temperatura, disponibilidad de alimentos y sustancias potencialmente tóxicas, por ello, todo ser vivo ha aprendido a anticipar y adaptarse a estos cambios periódicos en su entorno, mediante la adquisición de un sistema de mantenimiento de tiempo interno, por lo que el ciclo circadiano es un proceso fisiológico y de comportamiento con una periodicidad recurrente de aproximadamente de 24 horas el cual es generado por un marcapasos biológico endógeno, el cual, controla una variedad de procesos biológicos tales como, ciclo sueño-vigilia, temperatura corporal, alimentación, secreción hormonal y regulación del ciclo celular.

Por tal razón, es considerable el contar con un correcto ciclo sueño vigilia en la población con patología crónico degenerativa, tratando de evitar turnos nocturnos y disminución en horas laboradas sin exceder las 8hrs, para no generar trastorno en ciclo, pero, así como para disminuir el consumo de alimentos y esto posteriormente el aumento de peso, y descontrol glicémico, hipertensivo, etc.

CONTROLES A PATOLOGIAS CRONICODEGENERATIVAS
Para darnos una idea de la problemática, México es uno de los países con mayor prevalencia de síndrome metabólico (con 36.8%), sobrepeso y obesidad (71.3%) e hipertensión arterial (31.5%). Estas tendencias incrementarán la demanda de servicios de atención en el corto, mediano y largo plazo, así como de costos para su atención, principalmente generados por sus complicaciones (personal con ausentismos constantes por descontrol metabólico), las personas portadoras de patologías cronicodegenerativas pueden ser controladas y detectadas inclusive previo a la manifestación de su enfermedad, esto por su valoración médica inicial y examen médico periódico, con la implementación de campañas de detección en su empresa y el seguimiento oportuno por parte de salud ocupacional.
Mas, el solo tratamiento farmacológico, no es la solución a la enfermedad base, si no el complemento de factores de prevención como activación física, buena alimentación y correcto descanso.
El correcto seguimiento de la evolución de la enfermedad, con respectivos cuidados al trabajador, tratando de mantener los niveles de recomendación en guías de práctica clínica IMSS y acciones llevadas a cabo en las diferentes unidades de enfermedades metabólicas (UNEMES), nos hablan como valores ideales en la población los siguientes:

Importante la implementación de Grupos de Ayuda Mutua donde a través del fomento a la activación física, modificaciones en estilos de vida, rotación de turnos que no generen estrés metabólico, acompañado de un seguimiento mensual o bimestral dependiendo los niveles de control determinados por el médico.
Los cambios de estilo de vida y la mayor esperanza de vida en los últimos años han modificado los patrones de enfermedad y de muerte en México. Nuestra pirámide poblacional determina que la mayoría de los adultos (75%) tienen menos de 55 años, y a pesar de que la prevalencia de los factores de riesgo para desarrollar este tipo de enfermedades es mayor a partir de los 40 años, en datos absolutos, el número de millones de personas portadoras de estos factores de riesgo se ubica en la población económicamente activa.
La pérdida de la salud contrae una serie de alteraciones en distintos ámbitos; estas enfermedades, las cuales se caracterizan por un deterioro progresivo con consecuencias como complicaciones incapacitantes o mortales, generan un deterioro de la capacidad de producción de la persona, de su concentración, afectando su economía familiar, tanto por el ausentismo laboral y eventualmente una probable pérdida de empleo o algún accidente en su área de trabajo.
El servicio de salud ocupacional, forma la pieza fundamental en estos mecanismos de transición de la cultura de prevención en materia de salud dentro de la población laboral. Llevando los lineamientos de seguimiento, mas es un trabajo desde el nivel gerencial el buscar la manera de generar mayores cuidados a la salud con controles de tipo administrativo (no rotación turnos, no tiempo extra en personal de riesgo, modificaciones en alimentos otorgados, área para actividad física deportiva, etc.), esto nos llevara a contar con trabajadores que aunque padezcan enfermedades crónicas, contaran con estados de salud controlados en sus patologías base, contando con las capacidades y cualidades físicas para desarrollar su labor. Generando además así, sistemas inmunológicos con mayor capacidad de respuesta ante factores de riesgo biológico como el que vivimos en este 2020.
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